martes, 12 de septiembre de 2017

Book Tag: Stephen King


¡Hola a todos!

Dicen que todos los que aspiramos a ser escritores tenemos un autor que viene a ser como el de cabecera o referencia. Ya sabéis, ese autor al que consideramos una especie de dios y al que nos gustaría imitar o, mejor aún, abrirle la cabeza y meternos en su cerebro para saber qué nuevas historias está planeando escribir.

En mi caso, como en el de muchas personas, Stephen King es tanto un referente como un dios de la escritura. Crecí leyendo sus libros y viendo películas basadas en sus mejores novelas, y a lo largo del tiempo desarrollé un gusto muy particular por este autor. Es oír su nombre y saber que no me voy a equivocar con el libro que tengo entre manos. Con sus altos y sus bajos, King es un autor que ha sabido llegar a millones de lectores con un estilo sencillo (que no simple) y unas historias a las que les da un toque muy atractivo que engancha sin que acabemos de saber por qué.

Por eso, para celebrar el remake de una de sus obras más célebres, he decidido dejaros este book tag dedicado a Stephen King. ¡Espero que os guste!



1) ¿Cuántos libros de Stephen King tienes?




Pues la verdad es que no se puede decir que tenga muchos libros de este autor. Si mal no recuerdo, entre los que tengo en formato libro y los que tengo en formato ebook creo que suman siete. El resto de libros que he leído, tal vez otros diez, los he tenido que sacar de la biblioteca porque en mi casa no caben más libros. Sí, ya sé que suena un poco mal viniendo de alguien que se quiere hacer llamar "escritora", pero hay más autores aparte de King que requieren mi atención y un pequeño rinconcito en mi casa, así que... sed comprensivos, ¿vale? ^^*



2) ¿Cómo descubriste al autor?




Gracias a mi madre o por su culpa, depende de cómo se mire. Cuando era pequeña (no recuerdo cuántos años tenía) empecé a ver muy emocionada a mi madre porque iban a poner en la tele una película basada en un libro de Stephen King, autor que le gustaba mucho porque escribía libros de misterio y terror muy envolventes. Me preguntó si quería ver con ella la película y yo acepté para hacerme la valiente. Por si os lo estáis preguntando, el título de la tal película era It (Eso), así que ya os podéis imaginar el resultado de mi proeza.

De esa traumática experiencia saqué en claro dos cosas: Que jamás volveré a acercarme a un payaso en lo que me queda de vida y que Stephen King tenía que ser un maldito genio si podía hacer que algo tan entrañable y gracioso como un payaso conseguía acojonarme de aquella manera. Y desde entonces le he tenido por un autor al que debía prestarle mucha atención y aprender de él.



3) ¿Cuál fue el primer libro que leíste?




El primer libro de King que leí fue Carrie, que también fue el primero que escribió él. Una vez más, mi madre tuvo que ver con que este libro llegara a mis manos, ya que en su juventud le encantaban los libros de terror de King y había comprado algunos, aunque poco a poco fue abandonando el hábito de la lectura. Recuerdo que la edición que compró mi madre tenía una portada que me daba muchísimo miedo: era un dibujo de la cara de una chica en negativo, con los ojos pintados de un extrañísimo color verde y salpicaduras de sangre por su cara. Aquella portada me causaba tal fascinación que, a pesar de que soñaba con aquella cara persiguiéndome por una carretera interminable, me animé a leer el libro para saber de qué trataba la historia.



4) ¿Hace cuánto tiempo que eres fan?

Pues no sabría deciros, porque no estoy segura de cuántos años tenía cuando entré en contacto con King. Tal vez haya sido a los diez u once años, aunque ya os digo que no estoy segura.



5) ¿Cuál es tu libro favorito?




Pues depende de si nos referimos a libro como novela o libro como compendio de relatos. En el caso de una novela, me he quedado prendada de Dolores Claiborne, a pesar de que no es un libro de terror sino más bien de suspense. Puede que este sea el que haya leído más veces porque me engancha cosa mala cada vez que lo abro por alguna de sus páginas. La historia me parece muy buena, muy bien llevada y los personajes son absolutamente impresionantes, sobre todo Dolores y la señora Donovan. En cambio, si nos referimos a libro de relatos, me tengo que quedar con El umbral de la noche, pues en él está el imprescindible relato Los chicos del maíz, que me parece mucho más aterrador que cualquiera de sus otras novelas.



6) ¿Cuál es el libro que más miedo te haya dado?




Hmm, difícil elección. Me cuesta un poco decidir qué libro de King me ha dado más miedo porque los libros no suelen asustarme mucho, por muy bien relatados que estén. Ojo, eso no se debe al escaso talento del autor, sino a una percepción mía. Por ejemplo, si It me dio miedo fue porque había visto la miniserie siendo niña y eso me afectó mucho. Una imagen vale más que mil palabras, como se suele decir. Eso sí, tengo que reconocer que con Misery he sentido el cosquilleo del terror en más de una ocasión. Cada vez que Annie aparecía en escena me entraba el pánico y me daba miedo saber qué nueva barbaridad estaba a punto de hacerle a su pobre víctima, y hasta me hizo sentir resquemor por si algún día yo me convertía en escritora y me salía un fan tan pirado como aquella mujer.



7) ¿Cuál de sus libros te parece el más malo?




Para mí, Joyland fue uno de los peores libros de King que he leído. Y no es porque sea malo, sino porque la historia no acabó de engancharme y no me parecía interesante, sobre todo si la comparaba con otras historias de King. Cada vez que me ponía a leerlo, me encogía de hombros con cada una de las aventuras del protagonista, de cuyo nombre ya no me acuerdo. En fin, que no llegué a acabarlo por aburrimiento.



8) ¿Qué te gusta del estilo del autor?

Los personajes que crea y cómo los desarrolla. Es algo que siempre me ha gustado de King: cómo es capaz de meterse en la mente de cualquier personaje e ir desgranando sus pensamientos, su forma de ser y sus motivaciones para hacer lo que hace. Da igual que el personaje sea bueno o uno de los villanos: King consigue que acabes empatizando con él y compartas su manera de ver las cosas. King es capaz de crear personajes de lo más variopinto y describir lo que pasa por su cabeza con una exactitud que no conseguiría ni el mejor psicólogo del mundo. Me encantaría saber desarrollar personajes como lo hace él.

Sumado a esto están las historias que le salen del magín, que suelen ser sorprendentes e inesperadas. King toma una premisa muy simple y consigue crear una obra magnífica que hace que te cagues de miedo o que te lo pienses dos veces antes de tomar contacto con ello. Te dices a ti mismo: ¿Cómo es posible que King haya escrito una historia sobre una lavadora asesina y que me esté acojonando vivo? Pues eso solo lo ha conseguido él.



9) ¿Qué piensas sobre las adaptaciones?




Que hay de todo, muy bueno y muy malo. Aunque a mucha gente le ha encantado la adaptación de Carrie, a mí en su momento me dejó bastante fría porque ya había leído el libro y la historia tenía puntos que diferían mucho de la novela que a mí me había encantado (eso sí, reconozco que Sissy Spacek es la Carrie perfecta. Cuando pensaba en Carrie, me la imaginaba igual que ella). En cambio, me llenó de profundo terror El resplandor, aunque es bien sabido que a King no le gustó esa adaptación.

Por otra parte, recordaré para siempre la emoción que sentí al ver grandes hitos del cine como La milla verde y La niebla. Frank Darabont es un director que ha tocado varios libros de King y les ha dado su toque personal, haciendo que la historia, que ya era buena, se engrandezca todavía más (y, dicho sea de paso, el final que Darabont le ha dado a la película La niebla le da mil vueltas al final de la novela corta de King, aunque me matéis).



10) ¿Cuál es tu adaptación favorita?




Una de las películas más maravillosas que jamás he visto y que siempre vuelvo a ver siempre que sale una reposición en la televisión: Cadena perpetua. No puedo evitarlo: es verla y volver a sentir la emoción que sentí la primera vez que la vi. Los actores hacen unas interpretaciones magistrales, el argumento es redondo y está hilado a las mil maravillas, los diálogos son dignos de un estudio más detallado y profundo... Toda la película es una auténtica maravilla. Y que sepáis que si no se llevó el Oscar a la Mejor Película fue porque aquel año luchaba contra un titán llamado Forrest Gump, que fue insuperable.


¡Y hasta aquí por hoy, amigos! Espero que os haya gustado este tag y que me dejéis vuestras impresiones en los comentarios. ¿Os animáis a hacer vosotros este tag y compartirlo conmigo?

viernes, 1 de septiembre de 2017

La Barbie del mes: Princesa de Sudáfrica


¡Hola a todos!

Pues ya hemos llegado a septiembre, momento en el que el verano empieza a despedirse de nosotros hasta el año que viene. El otoño es una estación que me gusta mucho porque siempre traer consigo un cambio. Es el momento en el que empiezan las clases, se regresa al trabajo y se preparan nuevos proyectos para el futuro. Comienza también la temporada baja para los que tienen ahora las vacaciones y deciden hacer un viaje (y a precios mucho más asequibles que en verano), y también la de los anuncios de las colecciones por fascículos de RBA o Planeta de Agostini que, casualidades de la vida, nunca se pueden terminar.

En cuanto a mí, pues me temo que de momento me tocará seguir trabajando, lo que no es poca cosa en los tiempos que corren. Estoy contenta en mi trabajo y procuro mejorar día a día. Además, me deja tiempo para poder dedicarlo a mis amigas y la escritura, cosa que aprecio mucho. Eso sí, echo de menos tener vacaciones, pero el tiempo dispondrá. Por el momento, hay que seguir dando el callo por dinero.

Mientras tanto, aquí tenéis a la Barbie correspondiente al mes de septiembre de mi peculiar calendario. ¡Hasta pronto!


Princesa de Sudáfrica




En las antiguas planicies, un pueblo vibrante representa el corazón de la nación Ndebele. Barbie Princesa de Sudáfrica luce con orgullo un traje inspirado en diseños tradicionales. Su estampado blanco y negro está rematado con una colorida ngurara o capa. En la cultura Ndebele, los collares ajustados son considerados los accesorios más atractivos y esenciales. La princesa los lleva en los tobillos y en el cuello, y se les llama izixolwana. Una diadema roja y otra dorada, así como pendientes de aro, le dan una belleza regia. Por último, porta su maza de baile para seguir con la tradición familiar.

Otra Barbie que tuve la oportunidad de comprar pero que por tener que escoger no pude conseguir. Hace tiempo, el centro comercial de mi ciudad recibió varias Barbies de colección, entre las que se contaba esta Barbie y la Princesa de Japón, a la que ya le dediqué un mes. Y si no me decanté por alguna de estas princesas fue porque apareció la Barbie Grease con el traje que lleva Olivia Newton-John al final de la película, y eso son palabras mayores. Aun así, esta Barbie me gusta mucho y me parece muy original.

martes, 15 de agosto de 2017

Pesadilla en la Cafetería. Hoy: Tipos de clientes y cómo reconocerlos


¡Hola a todos!

Ser camarero no es un trabajo fácil. A algunas personas les puede parecer que no hay demasiada complicación en un trabajo que básicamente consiste en preparar comidas y bebidas para luego servírselas a los clientes. Pero creer algo así sería demasiado simplista, y estoy segura de que mis inteligentísimos lectores nunca caerían en un despropósito del calibre de considerar como "sencillo" el trabajo de un camarero.

Pero, ¿a qué viene esta diatriba? Pues viene a que, como tantas otras personas de este país, he tenido que empezar a ganarme la vida en una pastelería que cuenta con un servicio de cafetería. Por lo que sí, se podría decir que soy camarera. Y si una cosa me ha enseñado este trabajo es que uno no sabe hasta qué punto trabaja un camarero hasta que lo prueba en sus propias carnes. Y me he dado cuenta de que, al margen de lo duro que es el trabajo en sí, una de las cosas que más contribuye a minar la moral del camarero es el amplio catálogo de clientes a los que tiene que enfrentarse cada día.

Exigentes, caprichosos, iracundos, difíciles de manejar... Un camarero nunca sabe qué clase de cliente se va a encontrar hasta que éste se acerca a él y empieza a hablar. Y entonces ya es demasiado tarde, porque uno no puede escapar de esa prueba que el Destino ha puesto en su camino. Yo misma he tenido que vérmelas con especímenes de lo más variopinto, pero yo me lo tomo como un rito de paso que contribuirá a hacerme cada vez más fuerte.

Por eso, hoy os ofrezco una detallada lista de los tipos de clientes a los que ha de enfrentarse durante su jornada laboral. Si hay algún camarero leyendo este blog, probablemente sabrá de qué estoy hablando y se verá reflejado en esta entrada. Por lo contrario, si quien me está leyendo ahora mismo es o ha sido un cliente, que sepa que podría estarse pasando de la raya con un trabajador que no tiene por qué aguantar sus peculiaridades. Espero que os guste!


1) El Exigente

Este cliente destaca por su falta de respeto y su inconcebible incapacidad para empatizar con el camarero del establecimiento. Entra por la puerta grande como un señor y espera que todo el personal se ponga a sus pies y cumpla todos sus deseos en el acto. Da igual que el camarero esté atendiendo a otras personas que han llegado antes: el Exigente quiere que se le atienda primero a él con la excusa de que es su hora de tomar el café y que tiene “mucha prisa”. Curiosamente, la mayoría de estos clientes son jubilados o turistas que están de vacaciones, así que… ¿a qué viene tanta prisa?


2) El Tiquismiquis

También conocido como el Tocapelotas, es el típico cliente que quiere que le sirvas el desayuno o la merienda siguiendo una serie de instrucciones y pasos tan intrincados que la búsqueda del Arca Perdida te parecerá un juego infantil. Que si el café no puede estar ni muy claro ni muy oscuro, que si la leche tiene que estar servida en un recipiente aparte, que si la taza que le has puesto no le gusta y que le pongas otra más bonita, que si las hojas de té verde no se han abierto del todo porque no has puesto el agua a la temperatura correcta… En fin, un montón de menudencias que parecen más propias de una princesita de cuento que de una persona hecha y derecha. Si una persona es tan quisquillosa para tomar un simple café, no me quiero ni imaginar cómo lo hará en su casa.


3) El Pijo

Un clásico entre los turistas que vienen de tierra adentro (al menos, según mi experiencia). Los urbanitas de las grandes ciudades cuentan con tantas novedades en sus bares y cafeterías que en ocasiones se les olvida que en los pueblos las cosas son más simples. A mí me parece muy bien que muchos clientes quieran llevar una vida sana y procuren cuidarse, pero también tienen que tener en cuenta que una cafetería no es un bufet libre en el que vas a encontrar todo lo que pidas. Detalles como pedir azúcar moreno en vez del azucarillo normal, o si el café puedes hacérselo mejor con leche desnatada o de soja (cuando YA has hecho el café, ejem…) son cosas que a mí me parecen un poco pijoteras. El colmo de los colmos viene cuando te piden que les pongas lonchas de jamón de bellota (en una pastelería) o que les pongas algo que vaya bien con su dieta disociada (en una pastelería one more time).


4) El Guarro

A ver, yo entiendo que cuando en una mesa se mezclan cosas tan variopintas como café, cruasanes, bollos rellenos, pastelillos y refrescos, a la larga eso va a acabar convertido en un desastre. Servilletas desperdigadas por encima de la mesa, migas por todas partes, restos de chocolate pegados, azucarillos abiertos y desparramados… son solo unos pocos ejemplos de lo que se puede encontrar en una mesa de cafetería en cuanto el cliente se marcha. Pero es que el caso del Guarro consigue rizar el rizo. No sé cómo lo hace, pero este espécimen logra elevar la suciedad al cubo cuando se levanta y se va del local. Su mesa está tan sucia que parece que por allí haya pasado un tornado, pues ni siquiera se molesta en no manchar o, de hacerlo, ser lo más cuidadoso posible para no dejarlo todo hecho una porquería. Limpiar su mesa se convierte en todo un reto, ya que uno nunca sabe si entre los escombros de la merienda hallará oro o una serpiente de cascabel.


5) El Protestón

A medio camino entre el Exigente y el Tiquismiquis, enfrentarse al cliente Protestón es un reto con el que todos los camareros se han topado alguna vez. Es como un rito de paso: no te dan la licencia de camarero si no te enfrentas al menos diez veces a un Protestón. Este cliente, como el Exigente, quiere que se le atienda como si fuera el Ser Supremo, por lo que no dudará en pasar por encima de los demás para hacerse ver y oír. Sin embargo, una vez que le atiendan, demostrará ser peor que un niño caprichoso. Da igual lo servicial o atento que sea el personal con el Protestón: él se dedicará a quejarse de lo caro que está todo, de lo mediocre que es la comida, de lo vetusto que es el local… cualquier cosa le vale para dar rienda suelta a su diarrea verbal. Para el Protestón, nada es lo bastante bueno.


6) El Memorístico

Cuando una cafetería tiene éxito, lo más normal es que al cabo de cierto tiempo empiece a formarse una clientela que acuda al sitio con cierta asiduidad. Por lo general, estos clientes, a quienes yo llamo Memorísticos, suelen pedir siempre lo mismo cada vez que van a la cafetería, y esperan que el camarero se acuerde de lo que toman. Lo curioso es que, si se trata de turistas que solo pasan por la cafetería una vez al año, cuando vuelven también esperan que recuerdes lo que les gustaba tomar. Les encanta que el camarero tenga memoria de elefante y recuerde, no solo su nombre y lo que le gustaba tomar, sino también los nombres de sus hijos y todas las enfermedades por las que han pasado. Lo bueno es que suelen ser clientes muy amables y agradecidos.


7) El Familiar

Fácilmente reconocible porque nunca viene solo. El Familiar tiene instinto de manada y siempre va a todas partes acompañado de su prole. Cabe destacar que dicha prole no suele bajar de los dos hijos, a los que se unen los abuelos, tíos, sobrinos y algún amigo que pasaba por allí… con sus hijos también. Otra cosa que me llama la atención es que los hijos del pariente suelen ser bastante pequeños y revoltosos, por lo que en el tiempo que dure su estancia en el local se dedicarán a corretear, trepar y chillar como pequeños monitos. Eso sí, el Familiar no moverá ni un dedo para refrenar el entusiasmo de sus vástagos, pues está demasiado ocupado tomando su cafecito y pasando de todo.


8) El Solitario

De este espécimen hay dos variantes: El solitario auténtico y el solitario fugitivo. El cliente solitario hace honor a su nombre y va solo a todas partes, y la cafetería no es la excepción. Entra, pide un café, se sienta en una mesa, coge el periódico y allí se tira media mañana leyéndolo sin decir ni una palabra ni meterse con nadie. En cambio, el fugitivo suele ser un padre de familia que, cansado de aguantar los berridos de sus hijos, ha conseguido darles esquinazo para poder disfrutar de unos momentos a solas consigo mismo.


9) El Sin Cambio

Las leyes de Murphy explican muchos fenómenos cotidianos a los que las personas tenemos que enfrentarnos a diario, y el caso de los camareros no es la excepción. Basta que la caja registradora se dé cuenta de que andas fatal de cambio para que te traiga a un cliente que quiere pagar un simple café… con un billete de cincuenta euros. No os hacéis una idea de lo difícil que es mirar a la cara al cliente que te ofrece el billete con una sonrisa de oreja a oreja, contento porque gracias a ti va a deshacer ese billete que tanto le molesta o porque sabe que te va a joder la marrana a base de bien. Por eso, hoy quiero alzar la voz en nombre de todos los camareros y deciros a vosotros, clientes, que llevéis dinero suelto si vais con intención de salir a tomar un café. Las cafeterías no son bancos.


10) El Indeciso

¿Nunca os ha pasado que lleváis todo el día con la idea de tomar algo en mente, y luego llegáis al sitio y os habéis olvidado de lo que queríais? Pues esto es parecido a lo que le pasa al cliente Indeciso. Llega con gran disposición, feliz y contento, se sienta en la mesa que le gusta, apremia al camarero para que vaya a atenderle, y cuando éste por fin se acerca a él y le pregunta qué va a tomar… resulta que se le ha olvidado lo que quería. Con una risa nerviosa, empezará a balbucear que no sabe si tomar un dónut o una napolitana, o quizá un batido de helado y un pastel. Y ojo, esto no tiene nada que ver con aquellos clientes que saben lo que quieren pero que cuando llegan al sitio descubren que de lo que querían no queda nada. El Indeciso se va a tomar su tiempo en decidir qué quiere tomar, y cuando por fin se lo traigas puede que hasta proteste y se lamente de que no era lo que realmente quería. Ay, qué paciencia hay que tener…


11) El Antipropina

Soy de la firme opinión de que dar propina debería ser un gesto, si no obligatorio, al menos sí más arraigado en la sociedad. Aunque pueda parecer un gasto absurdo, tendríamos que ser conscientes de que una propina es una gratificación que se le da a un trabajador como muestra de agradecimiento por su excelente servicio. En muchos países, los bares y restaurantes han establecido un método de propinas por el cual están perfectamente estipuladas y van incluidas en la cuenta total del cliente. Pero en mi país, España, no hay un sistema de propinas similar y se deja al libre albedrío del cliente, que puede elegir entre dejar unas monedas como propina o no dejar nada en absoluto. El cliente Antipropina es aquel que, a pesar de que se le ha ofrecido un buen servicio, se le ha tratado de maravilla y se le ha proporcionado todo lo que ha pedido, se marchará de la cafetería sin dejar ni una triste moneda para el camarero que le ha atendido, lo que protocolarmente se entiende como que no ha quedado satisfecho con el servicio que se le ha dado.


12) El Recogedor

Y ya que hemos visto la peor cara de los clientes, vamos también a ofrecer la versión más agradable de los mismos; no todos van a ser malos, ¿verdad? Así como hay gente que se marcha de una cafetería dejando un reguero de destrucción a su paso, también hay quien tiene buenos modales y lo demuestra recogiendo las tazas y platos que ha manchado y llevándolos a la barra. Que conste que, como clientes, no estamos obligados a recoger el servicio, ya que eso es tarea de los camareros. Sin embargo, es una muestra de respeto y gratitud por su trabajo, pues al hacer ese gesto estamos reconociendo su esfuerzo y nos sentimos agradecidos por lo que han hecho por nosotros. Es una manera de decir “te demuestro mi agradecimiento aligerando un poco tu trabajo”.


13) El Tardío

El peor de todos, sin lugar a dudas. El Tardío es ese cliente que aparece en el local a la más intempestiva de las horas, cuando el suelo ya está fregado, la caja contada, los utensilios limpios y las luces apagándose… para pedir un café o un puto helado. Viene a destiempo, cuando los trabajadores están cansados después de la jornada laboral y están deseando volver a casa, para tocar las narices por un antojo que se le ha ocurrido a última hora. Y ojo, que no estoy hablando de la gente que sale tarde del trabajo y solo tiene ese momento para hacer algunas compras de última hora; esa gente no se merece mi desprecio. Yo critico a los que se han pasado el día sin dar un palo al agua, que se han tirado toda la tarde en la playa o dando paseos por el parque y a última hora les entra el capricho de tomarse un helado, aun cuando están viendo que los dependientes quieren cerrar y marcharse. Los Tardíos, además, carecen de la capacidad de leer, pues de otra manera no me explico cómo es posible que no lean los horarios que están en la puerta del establecimiento y se enteren de que a las 9:30 de la noche ESTÁ CERRADO!


¡Y hasta aquí por hoy! Quisiera dedicar este post a todos los clientes que día tras día contribuyen a hacer que mi jornada laboral sea más agradable y productiva, que son muchos. Gente educada y maravillosa que siempre me cuenta sus anécdotas y consigue sacarme una sonrisa a pesar de todo. Por vosotros.

viernes, 4 de agosto de 2017

Tesoros de una escritora: Mis libretas y cuadernos


¡Hola a todos!

Todo escritor que se precie debe contar con varias cosas si quiere considerarse como tal: Una cabeza llena de ideas, una habitación para ponerlas por escrito y un rincón en la estantería donde colocar su futuro Premio Nobel. Y libretas, muchísimas libretas. Cualquiera que presuma de ser escritor debe tener en su haber no menos de seis libretas en las que volcar todos los personajes, argumentos, lugares fantásticos y situaciones peliagudas que van a figurar en su próximo éxito literario. Me sorprende comprobar que hay gente que suda la gota gorda y se tira de los pelos cuando piensa en qué regalarle por su cumpleaños a su amigo escritor, porque es lo más fácil del mundo. Cualquier material de papelería susceptible de ser utilizado como almacén de ideas literarias será recibido con lágrimas de felicidad, y podéis estar seguros de que lo va a usar en un futuro no muy lejano. Os lo juro.

Hoy, mientras dedicaba un ratito a poner orden en mi escritorio, me di cuenta de que contaba con bastantes más libretas de las que pensaba. Supongo que eso se debe tanto a mi gusto por las cosas de papelería, al afán por acumular libretas o a mi deformación profesional, pues la escritura es mi vida y mi pasión. Voy a enseñaros mi pequeña colección de libretas y cuadernos, a los que les tengo un especial cariño, ya que me han acompañado durante varios años y todavía guardan personajes e ideas que tal vez, y solo tal vez, podría utilizar en alguna de mis historias.

¡Espero que os guste!


1) Cuadernos asiáticos




Con este nombre he decidido bautizar a este pequeño set de cuadernos, ya que proceden de papelerías asiáticas y tienen dibujos que nos traen vivos recuerdos de Japón. Son los típicos cuadernos que usan los estudiantes japoneses en clase, aunque se nota que están adaptados a la clientela occidental, ya que el sentido de lectura es el nuestro. Son muy delgaditos y tienen las páginas a rayas, con un espacio para poner la fecha del día correspondiente. Como veis, poseo tres cuadernos muy diferentes entre sí pero a la vez muy parecidos. El primero tiene un dibujo de los personajes de Sumikko Gurashi, el segundo tiene varios dibujitos de Gudetama y el tercero es de color rosa claro y tiene algunos dibujos de alpacas. Como podéis ver, son una monada! ^^*


2) Cuadernos vintage




Estos cuadernos los compré hace un par de años con la intención de dedicarlos a escribir ideas para futuros relatos cortos. Sin embargo, como era de esperar, al final han acabado cubiertos de cosas tan variopintas como dibujos de personajes o de chibi Sororitas, pues una de las cosas que más me gusta hacer mientras escribo es dibujar todo lo que se me pasa por la cabeza, ya sean ojos, sonrisas o un paisaje de fantasía. Pero volviendo a los cuadernos, como podéis ver tienen motivos que recuerdan a tiempos antiguos, como marcas de sellos y caligrafía del siglo XIX. El borde es muy similar al antiguo papel de cartas, con esos colores y formas tan peculiares. Son más grandes que los anteriores y tienen el interior a rayas.


3) Cuaderno antiguo




No he encontrado otra manera de referirme a este cuaderno que con el apelativo de "antiguo", ya que por su forma y color recuerda mucho a un libro de los de antes, de los que había en las bibliotecas decimonónicas. Compré este cuaderno durante mi estadía en Santiago de Compostela y, aunque fue muy caro y apenas lo he utilizado, le tengo un especial cariño. Es de color marrón claro, con una filigrana dorada recorriendo todos sus bordes, y tiene una especie de relieve muy agradable al tacto. También tiene una solapa imantada que cierra el libro y lo protege de rozaduras. Por dentro, las hojas son de papel grueso y no tienen marca alguna, de modo que es un excelente cuaderno para llenar de dibujos. Y, ya puestos, os digo que este cuaderno tiene su propia anécdota. Como muchos cuadernos de este tipo, contaba con un lazo rojo que funcionaba como un separador o marcapáginas. Bueno, pues a mí una vez se me abrió un tintero dentro de la mochila y empapó varias hojas y el lazo, dejándolo negro, tieso y totalmente inservible, así que no he tenido más remedio que cortarlo.


4) Pequeños cuadernos




En mi escritorio se pueden encontrar libretitas de todos los tamaños. Estas son tres de las más pequeñas que tengo (aunque más adelante os mostraré otra más pequeña que poseo). La primera libretita formaba parte de una colección de la marca de cosmética Essence, una de mis favoritas. Cada colección de Essence saca un producto especial, y el de la colección Love Letters era una libreta pensada para dejar constancia de nuestros pensamientos de amor. Es pequeña, manejable, con las hojas a rayas y una goma que cierra el cuaderno para mantenerlo bien prieto; además, suelo llevarla al trabajo y escribir cosas mientras no hay clientes y mis jefes no miran, jajaja! La segunda es una libreta de Sailor Moon, muy sencilla en realidad. Tiene una preciosa portada de color azul marino con detalles de la serie en color dorado, y en el interior tiene algunos dibujos; el resto de hojas son blancas. No lo utilizo mucho porque no quiero gastarlo, pero tiene algunas cositas interesantes. Y el tercero es un cuadernillo de la colección Gorjuss que muestra a una niñita en un fondo gris. Esta libreta es la que suelo utilizar para registrar mis gastos cuando hago algún viaje, aunque también tengo escritos algunos detalles literarios.


5) Cuaderno galaxy




Esta es una de mis adquisiciones más recientes, pues lo compré el año pasado en Zaragoza, después de pasar unos días en la Estelcon 2016, de la que guardo muy buenos recuerdos. Quizá por eso le tengo un cariño muy especial. Es una libreta de tamaño medio, con hojas en color crema y una preciosa portada acolchada (que me encanta!) e impresa con un motivo de estrellas en fondo violeta. Sobre este dibujo, un mensaje me da los ánimos que necesito para escribir con ganas y bien motivada. Recuerda mucho a las libretas de Mr. Wonderful, aunque no es de esa marca. No recuerdo exactamente el nombre de la tienda donde la compré; solo sé que estaba en la estación de trenes de Zaragoza y había otras igual de preciosas.


6) Cuadernos góticos



Estas tres preciosidades que veis aquí son pequeñas joyas que he comprado hace bastante tiempo y que me ha dado mucha pena utilizar, pues son tan bonitas que quisiera no acabarlas nunca. En realidad son cuadernos escolares de lo más común, con las páginas cuadriculadas, con perforaciones para ponerle anillas y bordes coloreados para separar las asignaturas. La primera y la tercera son libretas cuyas portadas han sido dibujadas por Victoria Francés, la que sin duda es mi ilustradora favorita por sus bellísimos dibujos de damas encorsetadas, princesas melancólicas y vampiros atormentados. La expresividad de esos ojos, esos largos cabellos y la delicadeza de los ropajes me inspiran un profundo deseo de dejarme llevar por la parte más gris y tormentosa de los sentimientos humanos, algo que se refleja en alguno de mis relatos. La libreta central ha sido ilustrada por Anne Stokes y muestra a una especie de maga que sostiene un colgante en forma de corazón. Su estética oscura y gótica me gusta mucho y, aunque la he utilizado principalmente durante mis clases de inglés, ahora la he rescatado para poder recoger detalles de futuros relatos oscuros.


7) Cuaderno postal




Otra libreta que utilizo mucho durante mis viajes, aunque más bien a modo de diario. Me la regaló una amiga y es una de las que más me gustan, a pesar de que tengo su uso un tanto restringido (más que nada porque viajo muy poco). Es cuadrada, muy gruesa y tiene un diseño muy parecido a los cuadernos vintage. Las hojas están rayadas y ofrecen unos espacios dedicados a la fecha, lo que indica que puede usarse perfectamente como diario de viaje. Además, tiene un lazo de color crema como marcapáginas que, por fortuna, se ha librado de mi torpeza y está íntegro.


8) Cuaderno Kimmidoll




Otro cuaderno que compré en Santiago de Compostela con la intención de utilizarlo de diario personal, aunque al final su uso ha acabado siendo muy distinto. En este cuaderno he escrito algunas recetas de cocina que mi señora madre se ha empeñado en meter en mi dura cabezota, aunque confieso que no llegan a las once páginas (serán solo tres o cuatro recetas), lo que demuestra que cocinar no es lo mío. Es muy, muy bonito. Igual que el cuaderno antiguo, cuenta con una solapa imantada para cerrar bien el cuaderno y mantenerlo protegido. Sus páginas son de color azul claro y tiene un separador de lazo con un colgante metálico y pesado con el emblema de Kimmidoll. Y, por si os lo estáis preguntando, la Kimmidoll que está en la portada se llama Norika y es la que representa la belleza.


9) Cuadernos Gorjuss



¡Oh, mis pequeñas preciosidades! Dos de mis libretas favoritas, juntas para la foto. La primera es una libreta en cuya portada hay una niña vestida con un abrigo azul que porta un enorme reloj de bolsillo, estilo que recuerda al de Alicia en el País de las Maravillas. Además, es significativo que su título sea The White Rabbit, lo que confirma la referencia carrolliana. El otro tiene en la portada a la misma niña, solo que llevando un vestido de color lavanda, unas orejeras y sosteniendo una estrella blanca. Su título es All these words, y me pareció perfecto para dedicarlo a algo relacionado con la escritura. Cualquiera de las dos es preciosa, no me siento capaz de elegir una favorita. La colección Gorjuss me gusta muchísimo, y si no fuera tan cara tendría muchos más productos de esa casa. Pero la economía no perdona, así que me tengo que conformar con cosas que mi bolsillo se puede permitir. Los dos cuadernos tienen las páginas coloreadas con sus colores predominantes y tienen dibujitos en las esquinas de las páginas. Tienen marcapáginas de lazo y, como colofón, un sobre en la parte de atrás para meter notas o pegatinas.


10) Pequeñas libretitas




Y llegamos al final de la colección con estas dos piezas, tan diferentes entre sí como el uso que han recibido. La primera es una libretita de Rapunzel, muy pequeña (cabe en la palma de la mano), coloreada en tonos pastel realmente encantadores. En su interior, las páginas muestran dibujos de la princesa en diferentes poses. Aunque podría utilizarse como un bloc de notas, lo cierto es que es tan bonita que no me atrevo a usarla para no desperdiciar las hojas ni mancharla de tinta. En cambio, la libreta de Kimmidoll sí que la he utilizado. Es un bloc pensado para escribir en sentido vertical, como las notas que toma un camarero. Tiene las hojas rayadas, con dibujos de Kimmidoll y, además, viene con su propio bolígrafo, de color rosa claro. La utilizo sobre todo para hacer listas de cosas que me interesan o para apuntar nombres de personajes que me gustaría utilizar en el futuro.


¡Y hasta aquí hemos llegado! Espero que os haya gustado mi colección de libretas. ¿Cuáles os han gustado más? Si tenéis ganas de comentar, sabéis que podéis hacerlo más abajo, en la caja de comentarios. ¡Nos vemos muy pronto!

martes, 1 de agosto de 2017

La Barbie del mes: Princesa del Pacífico


¡Hola a todos!

Quisiera empezar este mes disculpándome por mi escasa asiduidad a este blog. Por cuestiones laborales, me veo obligada a aprovechar las escasas horas del día que me quedan en realizar cosas nimias como preparar la comida, limpiar la casa, hacer recados y, de vez en cuando, escribir un poco, hacer manualidades o quedar con las amigas, algo que no puedo hacer siempre que quiera. Comprenderéis pues que mis conexiones a Internet son bastante escasas (solo para ver Juego de Tronos y actualizar el Facebook, nada más), y no tengo demasiadas horas para dedicárselas a uno de mis vicios favoritos, que es escribir para mi blog. No sé si de aquí en adelante podré actualizar mucho, pero procuraré no dejarlo abandonado.

Me gustaría volver a recuperar cosas que hacía antes como por ejemplo los artículos sobre Historia. Desde hace un tiempo llevo sintiendo una especie de nostalgia hacia aquello que durante muchos años fue mi gran pasión. Puede que el hecho de tener un trabajo que no tiene absolutamente nada que ver con mi carrera haya contribuido a aumentar esa morriña, y por eso quiero regresar a mis raíces y volver a deleitarme con las delicias de la Historia. Espero de verdad poder hacerlo.

Otra cosa que me gustaría recuperar son los artículos de opinión y las frikadas, aunque admito que de estos he ido subiendo con más asiduidad. Recientemente he visto detalles y leído artículos que pueden dar para una reflexión más pausada. Pero, como ya he dicho antes, veré cómo administro mi tiempo libre y cómo me las apaño sin tener un giratiempo.

Por el momento, y como siempre, os dejaré por aquí a la Barbie del mes. Espero que os guste!


Princesa del Pacífico




En Hawai, las personas viven en bellas islas tropicales en el Océano Pacífico. En este paraíso tropical, una bella joven con pelo largo y negro camina a lo largo de la orilla diciendo “Aloha” a todo el mundo que ve. Su padre es el jefe del pueblo. La princesa ama el surf, conocido como He’e nalu o deslizamiento de onda en hawaiano antiguo. La princesa de las islas del Pacífico lleva un vestido tradicional conocido como muu muu y un lei de “plumeria”, una flor fragante nativa de las islas.

La verdad es que esta muñeca me gusta mucho y me encantaría tenerla en mi pequeña colección. Sus rasgos faciales son adorables, su pelo tan negro es precioso y tanto el vestido como los adornos de flores me parecen una preciosidad. Además, siento una debilidad especial por el color azul, ya que me recuerda al mar y al cielo en los mejores días del verano.

miércoles, 5 de julio de 2017

Parejas que no son yaoi pero que deberían serlo


¡Hola a todos!

Y empezamos el mes con un artículo cargadito de emociones fuertes, sobre todo para las otakus, pues hoy vamos a hablar de yaoi. Pero no de yaoi puro, sino de parejas que no son yaoi pero que tal vez deberían serlo en sus series canon para gozo y deleite de sus numerosas seguidoras (y seguidores homosexuales, claro ^^*).

Como ya sabéis, soy una gran fan del yaoi. Me encantan las historias de erotismo en las que los protagonistas son dos hombres cuyos caracteres parecen chocar pero que, por razones inexplicables, acaban llevándose bien... demasiado bien. Ojo, he mencionado el erotismo pero tampoco le hago ascos a las escenas de sexo entre este tipo de personajes. Para mí es un acto de suprema belleza ver cómo dos tíos buenos se magrean entre sí, se abrazan, se acarician y se dan amorcito del bueno por la retaguardia. ¡Eso es hermoso, maldita sea! T_T

Por eso, y a pocos días de haberse celebrado el día mundial del Orgullo LGTBI, os ofrezco este pequeño listado de parejas de manga y videojuegos que todos hemos shipeado alguna vez y que tendrían que haber tenido una historia.

¡Espero que os guste!


Eren y Levi




Un clásico. Un must dentro de las parejas yaoizables del manga y el anime. Cualquiera que haya visto Shingeki no Kyojin, también conocida como Ataque a los Titanes, ha tenido que shipear a estos dos. Aunque en su historia original no están juntos (y no se da a entender que pudieran ser homosexuales), hacen tan buena pareja que no hay fan que no se haya hecho sus propias pajas mentales sobre un lío entre ambos. Pero, ¿qué es lo que hace a Eren y Levi tan atractivos como pareja?

Eren Jaeger es un chico al que su impulsividad y su ardiente deseo de justicia le suelen meter en más de un problema. Vivió en primera persona la invasión de su distrito por los Titanes y fue testigo directo de cómo uno de ellos devoraba a su madre; con el corazón lleno de dolor y rabia, Eren juró que algún día acabaría con todos los Titanes. Obstinado, irreflexivo e imprudente, su obsesión por matar Titanes es tan fuerte que es capaz de poner en peligro a sus compañeros y a sí mismo por ir tras un Titán para matarlo, pues la ira le ciega y no le deja pensar con claridad. Una vez fija su objetivo, Eren ataca como una bestia y no para hasta acabar con su enemigo, cueste lo que cueste. Sin embargo, su impulsividad también tiene un punto positivo, pues le otorga la fuerza de voluntad necesaria para levantarse y volver a la lucha las veces que haga falta. Aunque todo parezca perdido, Eren nunca se rinde ni deja que los demás piensen lo contrario. Él es la prueba de que se puede ganar cualquier batalla si se tiene un corazón fuerte.

Por el otro lado tenemos a Levi Ackerman, el Capitán del escuadrón de élite del Cuerpo de Exploración, un experto asesino de Titanes que cuenta con las mejores armas que puede poseer un soldado de su talla: Resolución, paciencia y frialdad. Al igual que Eren, Levi también ha sufrido pérdidas importantes y ha jurado acabar con la amenaza de los Titanes, pero su manera de hacerlo es más fría, más calculada y metódica. Siempre serio y en apariencia malhumorado, es raro que Levi se deje llevar por sus emociones. Todos sus movimientos parecen responder a un patrón que solo él conoce y al que todos deben someterse quieran o no. Es inteligente y astuto, pero su punto fuerte es la acción. Para Levi, matar Titanes es un trabajo que lleva a cabo con la precisión de un carnicero. Sus golpes son certeros y su manera de matar, impoluta. No es extraño, pues, que se le considere el ser humano más mortífero del mundo.

En el contexto de Ataque a los Titanes, tanto Eren como Levi poseen unos rasgos de carácter que aunque en numerosas ocasiones les hacen chocar entre ellos, también contribuyen a unirlos en una extraña relación de compañerismo que muchos han preferido interpretar como tensión sexual. Eren admira a Levi porque representa todo lo que él quiere llegar a ser algún día. Quiere pertenecer a su escuadrón y estar cerca de Levi para aprender a ser, a luchar y a matar como él. Por otra parte, y aunque pretende disimularlo, es evidente que Levi siente un gran interés por Eren y por sus aportaciones a la lucha contra los Titanes. Al mismo tiempo que permanece siempre a su lado para evitar que haga alguna locura, también podemos ver que se preocupa mucho por Eren. Y aunque no haya amor romántico entre ellos, yo los shipearé siempre porque creo que hacen muy buena pareja. Me encantan sus momentos juntos! ^^*



Light y L




El mejor dúo de la historia del manga. La Luz y la Oscuridad. Alfa y Omega. Las dos caras de la misma moneda. La pareja formada por Light y L, los dos personajes más importantes y carismáticos del manga Death Note, es una de las más famosas y yaoizables que jamás han existido, porque la química que hay entre estos dos es tan evidente que es imposible no emparejarlos.

Light Yagami es un chico al que podríamos describir con una sola palabra: ególatra. Inteligentísimo, brillante y obsesionado con ofrecer una imagen modélica y perfecta de sí mismo, Light es un genio de dieciocho años al que la gente y, sobre todo, la vida le aburren. Sabedor de que está por encima de los demás, Light se atreve a despreciar el mundo que le rodea, pues lo considera corrupto y podrido. El cuaderno de muerte es su gran oportunidad de impartir lo que él considera justicia, y al principio sus motivos para utilizarlo son lícitos: quiere usarlo para acabar con todos los criminales del mundo. Sin embargo, vuelve a revelar su lado ególatra al afirmar que, gracias al poder del cuaderno de muerte, podrá convertirse en el dios del nuevo mundo limpio y puro que va a crear. Egocéntrico hasta la náusea, Light no soporta que alguien se interponga en su camino para impedirle llevar a cabo su pretendida utopía. Que otra persona demuestre ser tan inteligente como él y sea capaz de adelantarse a sus movimientos y ponerle en jaque es algo que no aguanta pero, curiosamente, también es algo que luego descubre que le gusta. Por eso, L es su némesis perfecta.

L, letra tras la que se oculta un joven sin familia ni hogar llamado Ryuzaki, trabaja en el departamento de policía como detective en el más estricto anonimato. Bajo su aspecto descuidado y su actitud excéntrica se oculta otro genio que posee una ingeniosa habilidad para el razonamiento deductivo. Como Light, confía plenamente en su portentosa inteligencia y le exaspera que los demás no hayan llegado a la solución al mismo tiempo que él. Sin embargo, su aspecto es completamente diferente al de Light; si uno se esfuerza por ofrecer una imagen impoluta, el otro no muestra el menor interés por su aspecto o su forma de vestir. Pálido, ojeroso y adicto al azúcar, L se refugia en su cubículo y rehúye la compañía de otras personas para centrarse en sus investigaciones. La gran diferencia entre él y Light es que L ha decidido poner sus habilidades al servicio de los demás, lo que no quiere decir que no disfrute haciendo alarde de su inteligencia superior. Aunque desprecia el modus operandi de Light cuando actúa como Kira, también se siente entusiasmado por la oportunidad de enfrentarse por fin a un criminal tan inteligente y habilidoso como él. Como a Light, le proporciona un inmenso placer intentar adelantarse a los movimientos de su rival para poder derrotarle, aunque también se enfada cuando éste consigue esquivarle.

La relación entre Light y L, como las del resto de esta lista, está cargada de tanta tensión que se podría cortar con un cuchillo. Son el Bien y el Mal personificados pero, curiosamente, cuando se juntan forman un tándem perfecto. Ambos son inteligentes en extremo, puntillosos con cada razonamiento y quedar por encima de los demás es algo que les encanta. Son tan similares que incluso sus pensamientos están sincronizados. Por eso, no es raro que muchos fans (y yo entre ellos) les hayan shipeado como pareja. Porque, vamos, ¿quién no les ha imaginado alguna vez comiéndose la boca y solazándose entre ellos con lujuria y desenfreno? ¡Ayyy, que me ruborizo!  >////<



Zen y Jumin




Volvemos a la carga otra vez con Mystic Messenger, mi juego otome favorito. Pero antes de que me digáis que soy una cansina, dejad que os hable de la que para mí es una de las mejores parejas yaoi del juego. O, al menos, debería serla si este mundo fuera justo ¬¬. Zen y Jumin son dos personajes que han sido creados para seducir a la jugadora de Mystic Messenger, pero cualquiera que haya jugado al juego se habrá dado cuenta de que entre ellos hay tanto fuego que parece un milagro que el móvil no estalle en llamas.

Zen, nombre artístico del actor musical Hyun Ryu, está considerado uno de los hombres más atractivos del país. Albino, de rostro perfecto, ojos rojos, voz seductora y cuerpo de infarto, Zen puede presumir de ser todo un icono de la belleza masculina. Sabedor del sex appeal que tiene, este guapo artista no deja pasar la oportunidad de coquetear con todas las chicas que se le ponen a tiro. Se le podría calificar de narcisista y no nos equivocaríamos al verle como tal, ya que a Zen le encanta vanagloriarse y dedica gran parte de sus esfuerzos a cuidar su aspecto físico, que él tiene como seña de identidad. Tan grande es su preocupación por la belleza que ha llegado al punto en que cree que gracias a ella consigue audiciones y buenos papeles, lo cual no es cierto. En el fondo, bajo esa fachada de hombre seductor, Zen es un joven inseguro que ansía ser querido por su personalidad, no por su aspecto físico.

Y en la otra esquina tenemos a Jumin Han, el actual director de la C&R International, un importante hombre de negocios de talante serio y conservador que piensa que todo en esta vida gira alrededor del dinero. A pesar de que su envidiable posición económica atrae a multitud de mujeres, Jumin nunca se ha querido involucrar sentimentalmente con ninguna. Todo su amor lo ha depositado en Elizabeth Tercera, su preciosa gata persa, a la que cuida y trata como a una reina. En la RFA todos le tienen por alguien en quien se puede confiar, gracias en gran parte a su madurez. Sin embargo, sus piques con Zen son legendarios y se han convertido en una parte muy atractiva del juego. En las salas de chat de la RFA se habla de amor y de historias personales, pero también hay hueco para el humor, y tanto Jumin como Zen son los que más animan el cotarro con sus eternas discusiones. Sus caracteres son tan distintos que no pueden evitar enzarzarse en batallas dialécticas que hacen reír al resto de miembros de la organización. Zen disfruta metiéndose con Jumin, al que tilda de imbécil y de niño de papá; y Jumin hace lo propio con Zen, pero su manera de vengarse consiste en enviarle fotos de su gata Elizabeth, ya que sabe que Zen detesta a los gatos.

Puede que Mystic Messenger esté pensado para que la jugadora flirtee con chicos guapos y trate de ligar con ellos, pero sinceramente opino que los creadores del juego habrían hecho mejor al emparejar a Jumin con Zen. No sé por qué, pero a mí me encanta la pareja que hacen estos dos. Son tan diferentes que encajan a la perfección y es muy divertido verles discutir sin que por ello se pierda su amistad (y no hay que olvidar que hay momentos en los que por fin logran acercarse el uno al otro). Puede que MC haya conseguido tener una historia con Zen y otra con Jumin pero, si me dan a elegir, yo los habría emparejado entre ellos. No os podéis ni imaginar la cantidad de fanarts yaoi que hay con Zen y Jumin de protagonistas, de modo que no soy la única que piensa que hacen una buena pareja.



Ciel y Sebastian




¿Pueden un humano y un demonio tener una relación amorosa? Así, de primeras, parece la premisa inicial del argumento de una novela de romance paranormal adolescente. Pero tranquilos, que no vamos a hablar de un nuevo Crepúsculo ni nada que se le parezca, sino de Black Butler, un anime del que ya os hablé hace tiempo, y de sus protagonistas Ciel y Sebastian que, aunque no están enamorados ni por asomo, forman una pareja que ha hecho que más de uno se ponga colorado al imaginárselos juntos.

El conde Ciel Phantomhive es un chico que, a la temprana edad de doce años, tiene el deber de resolver los crímenes que asolan su Inglaterra natal para proteger a la Reina, a la que sirve como “perro guardián”. Siendo muy pequeño, vio cómo asesinaban a sus padres y le prendían fuego a su casa hasta convertirla en cenizas, motivos más que suficientes para hacer que la personalidad del joven Ciel cambiara radicalmente y pasara de ser un niño tierno y sonriente a un muchacho serio e iracundo que solo piensa en la venganza. Tan grandes fueron sus ansias de vengar la muerte de sus padres que recurrió a la ayuda de un demonio llamado Sebastian, con quien hizo un pacto aterrador: Sebastian permanecería a su lado para servirle y ayudarle a culminar su venganza; cuando llegue este momento, el alma de Ciel pasará a pertenecer a Sebastian para toda la eternidad. Sin embargo, aunque este hecho puede hacernos pensar que vamos a ver un manga oscuro, la relación entre Ciel y Sebastian aporta muchos momentos de humor. Como conde que es, Ciel está acostumbrado a mandar y ser obedecido al instante. Detesta el hecho de haber tenido que recurrir a un demonio para paliar su propia debilidad frente a los asesinos de sus padres, razón por la que trata a Sebastian con desdén y frialdad. Sin embargo, con el paso del tiempo, Ciel empezará a darse cuenta de lo indispensable que se ha hecho Sebastian para él, pues llega un momento en el que no concibe la vida sin su compañía.

Y si Ciel representa el clasismo y el encorsetamiento de la aristocracia decimonónica inglesa, Sebastian es el que se encarga de mostrar la cara amable y sonriente de la servidumbre. Para este demonio galante y educado no hay nada que pueda alterar su tranquilidad y saber estar. Para servir a Ciel y pasar desapercibido entre los mortales, ha adoptado el aspecto de un ser humano y se ha convertido en el mayordomo del joven conde, destacando por su eficacia, su elegancia y su extrema obediencia, pues debe cumplir a rajatabla el pacto que le ata a Ciel. A pesar de que a veces las órdenes que recibe de Ciel son puros caprichos del joven señor, Sebastian obedece sin vacilar y consigue que sucedan hasta las cosas que parecían más imposibles, y todo ello sin perder su sonrisa de suficiencia. No le importa obedecer a Ciel ni rebajarse a ser su sirviente, pues sabe que el premio que le aguarda al final es de lo más jugoso y apetecible. Y tal como Ciel disfruta dándole órdenes a su mayordomo, Sebastian se encargará de disfrutar de lo lindo en cuanto consiga el alma de su señor.

A diferencia de las parejas que hemos visto, la relación entre Ciel y Sebastian tiene cierta chispa que podría considerarse erótica, aunque de una manera tan suave que es prácticamente imperceptible. Pequeños detalles como el contacto físico entre ellos o la forma en la que se hablan de cerca dejan entrever una familiaridad y una cercanía que no tienen las parejas anteriores. Esto no quiere decir que sean homosexuales (de hecho, Sebastian puede acostarse con mujeres humanas sin ningún problema si la situación lo requiere), pero sí se puede ver el aprecio que sienten el uno por el otro, aun a sabiendas de que su relación no es más que un contrato que terminará de la peor de las maneras para Ciel. Por mi parte, quedará para siempre en mi memoria el momento en el que Sebastian ayuda a ceñir un corsé a un jadeante y sudoroso Ciel, en una escena que segundos antes nos da a entender que se refiere a otra cosa bien distinta, XD.



Phoenix y Edgeworth



Y pasamos del mundo sobrenatural a las salas de los juzgados, lugar que en principio no se presta para situaciones yaoi, a menos que una mente retorcida y perversa como la mía empiece a imaginarse lo que no es. Pero diré en mi descargo que no soy la única jugadora de Ace Attorney que ha flipado con Phoenix y su amigo/rival Miles Edgeworth imaginándose una historia entre ellos, pues pocos personajes hacen tan buena pareja como estos dos.

Phoenix Wright es un joven abogado defensor que suele ser objeto de bromas y burlas tanto por parte de sus amigos como de sus rivales, ya que le consideran torpe e inexperto. Sin embargo, y a pesar de todo, Phoenix es de los pocos abogados que acepta casos tan variopintos como los que se dejan caer por su bufete, pues le guían un fuerte sentido de la justicia y la creencia firme e irrevocable de que sus clientes son inocentes, tal como aprendió de su maestra, la abogada Mia Fey. Phoenix ha tenido varios encontronazos con la justicia que, sin él pretenderlo, le llevaron por la senda de la abogacía. Estando en la universidad, fue acusado de haber asesinado a un amigo por creerle enamorado de su novia, aunque más tarde se demostró que Phoenix era inocente. Pero de niño también vivió los sinsabores de la injusticia cuando se le acusó de haber robado el dinero del almuerzo de un compañero de clase. En el “juicio” que se celebró en la clase, todos cargaron contra él excepto dos compañeros: Larry Butz y Miles Edgeworth. Por él, Phoenix acabaría decantándose por estudiar la carrera de Derecho, ya que creía que era la manera de volver a encontrarle para darle las gracias.

Miles Edgeworth, el fiscal más prestigioso del distrito, un hombre para el que todos los acusados son culpables a menos que se demuestre lo contrario. Como fiscal es implacable, soberbio y altivo. Está tan convencido de la culpabilidad de los acusados que llega al extremo de manipular pruebas y tergiversar los hechos para perjudicarles y hacer ver que son culpables del delito que se les imputa. Sin embargo, Edgeworth es así por el adiestramiento que recibió de su maestro, el fiscal Manfred von Karma, quien le hizo creer que ganar un veredicto de culpabilidad era la meta a la que siempre debía aspirar. Aunque a primera vista se le puede considerar un esnob debido a su naturaleza escéptica y despiadada, en el fondo es un hombre justo que sabe diferenciar entre lo que es correcto y lo que no, actuando de la manera que él considera más equitativa. Además, se preocupa por sus seres queridos y hace cualquier cosa por ayudarles cuando éstos lo requieren.

¿Y por qué emparejar a Phoenix con Miles? Pues porque estos dos no pueden hacer una pareja mejor. Da gusto verles en un tribunal enfrentándose por demostrar que cada uno lleva razón. Amigos y rivales hasta la eternidad, a ambos les cuesta abrirse al otro cuando se trata de revelar confidencias o inseguridades pero, de alguna manera, consiguen entenderse y apoyarse mutuamente. Así que, ¿cómo podéis pensar que alguien no les iba a proponer como pareja homosexual? ¡Venga ya! ¡Phoenix tiene más feeling con Edgeworth del que jamás tuvo con Dahlia Hawthorne!


¡Y hasta aquí por hoy! Espero que os haya gustado y, si veis que me he dejado en el tintero alguna pareja susceptible de ser yaoizada, decídmelo en los comentarios.

domingo, 2 de julio de 2017

La Barbie del mes: Princesa de Portugal


¡Hola a todos!

¡Y hemos llegado por fin al verano, esta vez sí! No sé en otros lugares, pero aquí en Galicia las cosas están funcionando un poco a la inversa: en casi todo el invierno y en toda la primavera no ha llovido prácticamente nada, pero el primer día del verano lo hemos celebrado con lluvia y frío, de modo que hemos tenido que recuperar las mantas para la cama. En fin, aquí ya estamos acostumbrados a estos cambios temporales. Además, no hay mal que por bien no venga: la lluvia ha refrescado la tierra y ha reverdecido los bosques, además de disminuir el riesgo de incendios.

En otro orden de cosas, también nos estamos preparando para el inminente festival Resurrection Fest!! Ya están montados los escenarios, las zonas de comida, los alojamientos, las tiendas de merchandising... Todo está listo para recibir a los fans de la música heavy que vengan a visitarnos. Además, este año tenemos en cartel nada menos que a Rammstein. Puede parecer una tontería, pero que un grupo tan grande esté en un pueblo tan pequeño como el mío es toda una novedad. Eso sí, me temo que no voy a poder ir al festival, ya que me toca trabajar y, además, no tengo entrada. Pero como la música se oye a diez kilómetros a la redonda, no me perderé mis canciones favoritas, ^^*

Mientras tanto, voy a dejaros por aquí la Barbie del mes, aunque pronto volveré a subir entrada; me ha llevado más tiempo del que pensaba pero ya está lista para que todos disfrutéis de ella. Pero eso será dentro de un par de días. ¡Nos vemos!


Princesa de Portugal




Enclavado en las costas del majestuoso Océano Atlántico se encuentra Portugal. El rey es rico y poderoso; envía a muchos navegantes a explorar el mundo. Durante esta época, llamada la Edad del Descubrimiento, su imperio se extiende desde las Indias hasta Brasil. La hija del rey, una bella princesa llamada Infanta, observa la salida de los barcos desde el balcón del palacio real. Barbie Princesa del Imperio Portugués luce un espléndido vestido largo inspirado por la moda del renacimiento. Un lazo dorado metálico es el toque final de su atuendo real.

No tengo muchas cosas que decir acerca de esta Barbie, pues no es la que más me gusta de la colección. Su vestido me recuerda un poco a la princesa del Renacimiento y el nombre que le han puesto, Infanta, me rechina un poco. Me recuerda a aquella película de Uwe Boll en la que salía un campesino que se llamaba Granjero (en serio, era su nombre). Eso sí, su pelo negro alborotado y la expresión de su cara me gustan mucho.

jueves, 15 de junio de 2017

Los escritores tenemos recursos


¡Hola a todos!

Ya pensaba que este mes no iba a haber otra entrada aparte de la del calendario. En serio, si no agilizo un poco el ritmo de escritura, a este paso acabaré por publicar solo una entrada al mes, lo que me fastidiaría bastante porque me encanta publicar en este blog. Supongo que la falta de ideas ha motivado en gran parte este retraso en subir entrada, pero también el que me haya puesto un poco las pilas a la hora de escribir.

Pues sí, llevo tiempo dándole vueltas a la idea de escribir otra novela, esta vez de fantasía. Ya tengo la idea perfilada y los personajes bastante bien estructurados, pero no quisiera decir nada todavía. Son muy pocas las personas que saben de qué va la historia y por el momento me gusta que sea así. Dicen que el primer paso para asegurarse el cumplimiento de un sueño es guardar silencio, y yo he comprobado que es verdad. A veces, cuanto más ventilas una idea o un pensamiento, más probabilidades hay de que no se cumplan tus deseos. Así que, hasta nuevo aviso, mutis.

De lo que sí me gustaría hablar es del hábito de escribir, que es el que ha motivado en gran parte la redacción de esta entrada. Stephen King dijo en una ocasión que si alguien quería ser escritor, tenía que leer y escribir mucho. Esto es inamovible: Si una persona quiere dedicarse al oficio de la escritura, tiene que escribir pero también debe leer mucho; cuanto más lea, mejor. Esto es así porque la lectura ayuda a enriquecer el vocabulario del escritor, además de ayudarle a mejorar su estilo de escritura. Ojo, estoy hablando de "mejorar", que es radicalmente distinto a "copiar" el estilo de otro autor, aunque lo más probable es que al principio, el escritor novato tenga un estilo que parece imitar al de su autor favorito. Pero, con el tiempo y la práctica, cada escritor encuentra su estilo propio.

Sin embargo, y mal que les pese a los escritores, en cuestiones argumentales siempre solemos caer en una serie de recursos (o clichés, como prefiráis) que utilizamos a menudo porque creemos que ayudan a mejorar la trama o enriquecer a los personajes... sin darnos cuenta de que muchas veces tienen el efecto contrario y dan la idea de que no tenemos ni pizca de originalidad y que tenemos que recurrir a lo que todo el mundo espera para hacer nuestra historia más interesante. En el post de hoy vamos a ver una serie de recursos que todo escritor ha utilizado en sus relatos más de una vez. Y, por si os lo estáis preguntando, yo también me incluyo en la lista ^^U



Recurso Chica conoce chico pero aparecen múltiples rivales que intentan separarlos

No estoy muy segura de que esto sea un típico recurso literario. Hay millones de novelas basadas en la premisa de dos personas que se enamoran pero tienen que enfrentarse a la oposición de parte de su entorno. De hecho, se podría decir que el recurso Chica conoce chico pero aparecen múltiples rivales que intentan separarlos es el nudo central de la historia, el conflicto, el eje en torno al cual orbitan los personajes principales y secundarios. Quitarlo sería igual a eliminar la idea inicial de la historia, y yo estoy de acuerdo con vosotros. Por eso quiero matizar: Si la historia va de eso, de los problemas que tiene una pareja para consolidar su amor, el recurso es no solo válido sino también necesario; pero si la trama de la novela promete otra cosa, este recurso acabará por estropearla.

Si hay algo que un escritor nunca debe hacer bajo ningún concepto es tratar de engañar al lector. No se puede prometer una historia de misterio y terror para luego acabar ofreciendo un romance melindroso entre dos personas cuyo mayor problema es que su madre no ve su relación con buenos ojos. No hay nada que más me joda que pillar una novela en la que me prometen una historia de amor con una trama política de fondo y que luego resulte ser un romance del montón. ¿Es que no hay mayores conflictos para una pareja que el que sus familiares y amigos no quieran verles juntos? ¿Es que siempre tienen que aparecer las exparejas de los dos enamorados para meter cizaña entre ellos? ¿No existen otros factores de fuerza mayor que intenten separar a la pareja? Siempre los malditos rivales amorosos, siempre personas que no tienen nada mejor que hacer que entrometerse en la vida de los protagonistas y a las que dan ganas de gritarles que se busquen una vida.

En serio, no tenéis ni idea de lo que me fastidia que una historia que prometía mucho acabe convirtiéndose en una piltrafa con una trama digna de una telenovela. Recurrir a los triángulos, cuadrados y pentágonos amorosos no solo está muy visto, sino que aburre hasta al más pintado. Ya sabemos cómo va a acabar esa historia. Ya sabemos que los protagonistas van a conseguir superar todos los obstáculos y triunfará su amor. Ya sabemos que la chica acabará con el chico que más le gusta al escritor, porque se nota a la legua. Así que, por favor, dejemos la trama de los rivales amorosos para que los escritores jovencitos ensayen y pasemos a otros temas más originales.


Recurso Todo lo que toco se muere


Aunque todos los recursos que aquí os desgrano me hacen rechinar los dientes, confieso que este me produce bastantes sarpullidos cuando lo detecto en alguna historia. Y lo malo es que, como escritora que soy, yo misma me doy cuenta de lo fácil que es caer en él a poco que te descuides. Pero pasemos a explicar en qué consiste el recurso Todo lo que toco se muere, porque estoy convencida de que lo reconoceréis en el acto. 

A veces, para darle dramatismo a un personaje o porque se cree que así se enriquece su personalidad, los autores deciden otorgarle el don de traer desgracias allá por donde pasan. Si de niño tenía un amiguito al que quería muchísimo, lo más probable es que el amigo muriera por un accidente que él mismo ha provocado. Si se ha enamorado de una chica, ésta se quedará ciega o paralítica por su culpa, ya que el acto mismo de sentir amor hacia otra persona es suficiente para que lluevan sobre ella toda suerte de calamidades. Y es que el sino del personaje Todo lo que toco se muere es precisamente ese: Provocar desgracias a sus allegados con su sola presencia. De ahí que se hayan alejado de sus familiares y se muestren excesivamente ariscos con la gente, ya que creen que establecer vínculos afectivos con otras personas hará que éstas sufran lo inimaginable. Y, de hecho, así ocurre muchas veces en estas historias. 

No os hacéis una idea de cuántos personajes caen en esta descripción. Muchos autores creen que montar un pasado desgraciado para su personaje hará que este sea más interesante y le dé motivos para superarse, y en parte tienen razón; las personas con un pasado difícil suelen tirarse años arrastrando las secuelas de lo que les ocurrió y tienen que luchar todos los días por superar ese lastre que les dificulta seguir avanzando. Pero lo que no se puede hacer con un personaje literario es exagerar esa maldición que les ha tocado. Vale que se sienta mal por haber provocado la muerte de una persona, pero de ahí a hacer que toooodas las personas por las que muestran un mínimo de afecto mueran o tengan aparatosos accidentes hay un abismo muy grande. Se convierte al personaje en un ser melodramático que roza el patetismo y al que dan ganas de estrangular por el bien de la humanidad y de la comunidad lectora.


Recurso Ya lo sabía todo

Otro recurso muy fácil de encontrar, sobre todo en el manga. El recurso Ya lo sabía todo tiene el mismo objetivo que los anteriores: darle dramatismo a la situación o al personaje mediante un cliché efectista. Debo reconocer que, en ciertos momentos, este recurso queda muy bien y da un buen golpe de efecto a la acción. Lo malo es que, cuantas más veces se utiliza en la narración, más fuelle va perdiendo. Al final, acaba por hacerse cansino y hasta estúpido.

Pero, ¿en qué consiste el Ya lo sabía todo? Muy fácil. La situación siempre es la misma. Hay dos o más personajes que están asistiendo a un acontecimiento para el que no estaban preparados: una revelación inesperada que involucra a uno de ellos o un enfrentamiento entre amigos son los más empleados. Pero entonces, en el momento en que el personaje principal hace la confesión que deja a todos sus compañeros atónitos, nos daremos cuenta de que el protagonista no se inmuta y mantiene una postura estoica ante tal revelación. Es entonces cuando, para sorpresa de todos, afirma que todo lo que le acaban de decir ya lo sabía desde hacía tiempo (sabía que sobre sus hombros pesaba una maldición, sabía que su hermano mató a su familia y a su gato, sabía que el chico al que amaba le había mentido varias veces…), pero no lo había dicho antes porque no quería cargar a los demás con sus preocupaciones y, además, era un asunto que debía tratar solo.

La verdad es que no es un recurso que me disguste demasiado. En su justa medida, es bastante bueno y contribuye a darte alguna sorpresa cuando ya creías que todo estaba dicho y hecho. Pero insisto: no conviene abusar de él. Una de las cosas malas del Ya lo sabía todo es que es un recurso que los lectores recuerdan muy bien; si un escritor lo utiliza en varias historias, podría dar pie a pensar que es poco original o que solo se le ocurre esta manera de arreglar un conflicto narrativo. Prestad atención y tratad de usarlo lo menos posible.


Recurso Quiero proteger tu sonrisa

Seamos sinceros: Todos nos volvemos medio imbéciles cuando nos enamoramos. Es cierto que el amor mueve montañas, consigue que seamos capaces de hacer cualquier cosa por nuestro ser amado y nos convierte en feroces guerreros cuando se trata de proteger a aquel que ha robado nuestro corazón. Grandes historias de amor llenan bibliotecas enteras en forma de novelas inmortales cuyos protagonistas han sido capaces de luchar contra viento y marea por estar con su amor, con su alma gemela. Pero qué queréis que os diga, creo que a veces los escritores se pasan un poco a la hora de hacer a sus héroes tan amorosos y abnegados.

Quizá no me esté explicando bien, pero os aseguro que pronto lo entenderéis. ¿A qué me refiero cuando hablo del recurso Quiero proteger tu sonrisa? Imaginad que hoy no es vuestro día de suerte. Imaginad que os habéis agenciado una novela que teníais muchas ganas de comprar y resulta que la protagonista es tan tonta, tan estúpida e insufrible que os dan ganas de darle un mordisco al libro. Pues para más inri resulta que esta chica tiene una historia de amor súper apasionada y acaramelada con un personaje que a vosotros os encanta: un chico de vida oscura y alma atormentada que nunca ha sabido lo que es el amor (probablemente adolece del síndrome Todo lo que toco se muere). Yo no sé qué narices les pasa a este tipo de personajes, pero ya veréis que cuando la chica diga una determinada frase que para vosotros no tiene ningún sentido, el chico experimentará una especie de iluminación que lo motivará a querer proteger a esa chica cueste lo que cueste, incluso a costa de su propia salud. ¡Lo que sea con tal de verlas sonrientes y felices! Porque lo que importa es PROTEGER SU SONRISA. Además, da la casualidad de que las chicas de este determinado tipo de historias son, además de insoportables, unas lloronas que derraman torrentes de lágrimas por cualquier tontería. Pero eso da igual, porque el chico estará ahí para secar esas lágrimas y hacer que la chica vuelva a sonreír. Porque lo único que importa es PROTEGER SU PUTA SONRISA.

Está bien, admito que todas las historias de amor deben tener un toque de este recurso para darle un poco de veracidad. Si los supuestos enamorados no muestran interés el uno por el otro o no se preocupan por su bienestar, ¿qué mierda de relación de amor es esa? Pero digo lo mismo que diré en otros apartados: No conviene abusar. A menos que queráis convertir a vuestros personajes en los Reyes del Drama, no exageréis sus emociones amorosas.


Recurso Y además maté a tu gato

¡Oh, Dios! ¡Qué ganas tenía de llegar a este recurso! Ya sabéis que cuando alguien toca a mis idolatrados antagonistas literarios saco todo mi arsenal para atacar donde más duele. Y es que no hay nada que más me toque las narices que ver cómo alguien se atreve a convertir a un villano en un malo de opereta. Me refiero a esos malos jajejijoju que son tan abundantes en las novelas de primerizos y que en vez de dar miedo o inspirar aprensión, provocan sonoras carcajadas por lo esperpénticos que pueden llegar a ser.

Crear un personaje malvado no es nada fácil. Parece que sí, pero solo quien ha intentado ahondar en el lado oscuro y cruel del ser humano se da cuenta de lo complicado que es darle vida a un ser tan vil, repugnante y despiadado como es un villano que se precie. No voy a explayarme demasiado en cómo debería ser (según mis criterios, claro está) un buen antagonista, porque el tema es lo bastante largo como para un post más nutrido, pero sí diré cómo NO debe ser un antagonista literario. Como en todas las cosas, lo poco agrada y lo mucho cansa, y el caso de los villanos no es la excepción. Cuando un escritor crea a un villano, debería tener en cuenta que ese personaje es humano y, como tal, ha de tener virtudes y defectos. ¿A vosotros no os aburre toparos con un protagonista que siempre es bueno, dulce, cariñoso, caritativo, generoso y adorable? Pues en el caso del villano ocurre lo mismo: si lo hacemos demasiado malo, se corre el riesgo de convertirlo en una parodia, una caricatura de lo que es. Nadie hallará veracidad en un personaje cruel sin motivo al que parece ponerle cachondo cebarse con el protagonista y matar a todos sus seres queridos solo porque le apetecía. Además, este tipo de villanos tienen la mala costumbre de atrapar al protagonista y revelarle todos sus planes, además de confesar que sí, ellos fueron los responsables de la muerte de sus padres, sus hermanos y su gato… para acto seguido ser derrotados por el protagonista. ¡Grrr, odio que pasen estas cosas!

Así que, como podéis comprobar, este es uno de los recursos que menos me gusta encontrar en una novela. Siempre digo que un villano debe estar a la altura del protagonista y hasta superarlo. Estropear a un villano haciéndolo excesivamente malvado es algo que los defensores de la justicia como yo no perdonamos.


Recurso ¡Oh, casualidad!

También conocido como Deus ex Machina o, en términos vulgares, Viene alguien y lo arregla, el recurrir a factores casuales para salvar una trama que no tiene una salida aparente es tan viejo y usual que se ha convertido en un cliché que todavía se sigue usando en demasía. Vale que la casualidad es la culpable de que se trunquen los grandes planes, de que las cosas cambien en lo que dura un parpadeo. En nuestra vida cotidiana, las casualidades existen y somos testigos de los cambios que traen. Pero entonces, ¿por qué no funcionan en una novela? La respuesta es muy simple: Porque no nos parecen creíbles.

Resulta curioso que algo tan habitual como la casualidad sea mal vista para solucionar un hilo argumental dentro de una novela. Las casualidades pasan a todas horas, pero ningún lector se creería que, en el momento más dramático de la novela, el asesino muere, no porque lo haya matado el protagonista, sino porque le ha dado un infarto fulminante. En una novela, la casualidad no puede existir porque a los lectores nos ofende, nos deja con tres palmos de narices y hasta parece que nos insulta. Nos hace pensar que el escritor nos toma por idiotas al pretender salvar la situación con algo que parece que se le acaba de ocurrir, no con una trama cuidadosamente pensada y desarrollada, y por eso fastidia tanto encontrar un ¡Oh, casualidad! en una novela (a menos que sea una novela histórica y las cosas hubieran sucedido así en realidad). Sin embargo, no son pocos los escritores (una vez más, los novatos tenemos una gran culpa) que, viendo que se han metido en un berenjenal argumental, no son capaces de salvar la situación sin recurrir a factores externos, léase “alguien pasaba por allí y se ocupó de todo”.

Por eso, de la utilización de la casualidad digo lo mismo que del resto de recursos: No conviene abusar. Antes de introducir una casualidad en una historia, pensad si hay ciertos factores que pudieran dar lugar a esa circunstancia. ¿Por qué tendría alguien una bomba en su casa que explota en el momento justo? ¿Por qué al malo lo atropella un coche justo cuando se acaba de proclamar vencedor? ¿Por qué la chica siempre es rescatada en el último momento por el chico que más le gusta? ¡Maldita sea, no puede haber tantas casualidades! Hay que saber racionarlas, darles a los lectores el toque justo para que vean la historia como algo real y se impliquen en ella. Aunque puede que los amantes del Deus ex Machina sean seguidores de una máxima que solía decir el Amo Clow: «No existe la casualidad. Solo existe lo inevitable».


¡Y nada más por hoy, amigos! Si os ha gustado este artículo, dejádmelo saber en los comentarios. Si os parece que me he olvidado de algún recurso al que pueda ponerle un nombre jocoso y rajar de él a gusto, también me lo podéis decir.

¡Nos vemoooos!